Turismo regenerativo: lo que aprendimos en el GX Summit 2026 en Camboya

Mescladís participó en el GX Summit 2026, el encuentro anual de G Adventures y la fundación Planeterra. En Camboya comprobamos que el turismo puede ir más allá de no hacer daño: puede dejar los lugares, y a las personas, mejor de lo que los encontró.
Durante años hemos hablado de turismo sostenible: viajar sin dejar huella. Pero ¿y si la huella fuera precisamente lo que buscamos? ¿Y si cada viaje pudiera sembrar algo: un oficio, un ingreso, una tradición que no se pierde?
Con esa pregunta viajamos a Camboya. G Adventures eligió el país como sede de su GX Summit 2026, celebrado en septiembre, que reunió a entre 600 y 650 participantes. Según el programa del Summit, GX ha recaudado más de 1,5 millones de dólares para financiar directamente la red de empresas comunitarias de Planeterra en todo el mundo.
Planeterra: convertir el viaje en impacto
Planeterra es una organización sin ánimo de lucro nacida en Toronto (Canadá) en 2003, impulsada por Bruce Poon Tip, fundador de G Adventures. Su apuesta es acompañar a empresas de turismo comunitario lideradas por mujeres, jóvenes, pueblos indígenas y comunidades rurales, y derribar las barreras que les impiden beneficiarse del turismo. Su primer proyecto fue una cooperativa de tejedoras en Ccaccaccollo, Perú.
Para Planeterra, el turismo comunitario son experiencias que pertenecen a las propias comunidades y que ellas lideran y gestionan: entidades sin ánimo de lucro, cooperativas, organizaciones comunitarias y empresas sociales. Su meta compartida con G Adventures, el Proyecto 300, es integrar 300 empresas de turismo comunitario en los viajes de G Adventures antes de 2030.
Los números de su informe de impacto 2025 dan la medida del alcance: el turismo comunitario generó 3,3 millones de dólares para las empresas locales; su red reúne a 568 organizaciones, 276 de ellas ya conectadas con operadores turísticos; hubo 124.717 visitas de viajeros y 254.941 personas se beneficiaron de sus iniciativas de turismo y clima. Además, Planeterra y sus socios han plantado 2.650.000 árboles con un enfoque de turismo comunitario positivo para la naturaleza.
El GX Summit es su gran escaparate. La primera edición de la Cumbre Mundial de Turismo Comunitario se celebró en Cusco, Perú, con más de 400 participantes que visitaron cuatro comunidades.
Qué es el turismo regenerativo
El turismo regenerativo da un paso más allá del sostenible. Si la sostenibilidad busca minimizar el impacto negativo, la regeneración busca un impacto positivo neto: que la actividad turística restaure ecosistemas, refuerce la economía local, preserve saberes y devuelva a las comunidades el control sobre cómo se cuenta y se vive su territorio. No se trata de visitar un lugar, sino de participar en su cuidado.
Tres principios lo sostienen: el beneficio se queda en manos locales, la comunidad decide y protagoniza la experiencia, y la cultura y la naturaleza se tratan como bienes a cuidar, no como decorado.
Regenerar oficios: cocinas que forman
En Camboya encontramos proyectos que funcionan como espejos del nuestro. En Phnom Penh, Friends The Restaurant, de Friends-International y Mith Samlanh, forma en hostelería a jóvenes en situación de vulnerabilidad dentro de un restaurante plenamente operativo. En Siem Reap, SPOONS acoge cada año a unas 75 personas jóvenes en un programa de 12 meses, rescatando la cocina camboyana mientras abre caminos al empleo. Y New Hope financia con su restaurante-escuela educación, salud y agua potable para cerca de 480 estudiantes de la comunidad de Mondul Bei.
Regenerar tradiciones y territorio
La regeneración también se teje. En Silk Island, 30 mujeres trabajan la seda en el centro y otras 300 desde sus pueblos, sin alejarse de sus familias. Villageworks da empleo a más de 300 artesanas y artesanos, muchos con discapacidad, y transforma unas 30 toneladas de material reciclado al año. La Cyclo Conservation and Careers Association mantiene vivo el cyclo de Phnom Penh con trabajo digno para conductores mayores, y la Tuk Tuk Lady Association abre a las mujeres el transporte turístico de Siem Reap.
Y se cuida el paisaje: en Kampong Phluk, a orillas del Tonlé Sap, más de mil barcas gestionadas por la comunidad sostienen a familias que viven al ritmo del lago; en Sambor Prei Kuk, patrimonio UNESCO, cada visita contribuye a conservar los templos y mantiene activas a unas 40 tejedoras.
Lo que nos traemos a Barcelona
Volvemos con la maleta llena de algo que no cabe en ninguna aduana: la certeza de que no estamos solas. En Phnom Penh y Siem Reap vimos cocinas que forman, telares que sostienen familias y barcas que mantienen vivo un lago, y en cada uno de esos proyectos reconocimos nuestra propia forma de entender la gastronomía: como un lugar donde aprender un oficio, recuperar la dignidad y tender puentes entre culturas. Camboya nos inspira a mirar nuestro trabajo con ojos de turismo regenerativo, a pensar en quienes nos visitan desde fuera como aliados que pueden sumar a nuestra misión, y a seguir tejiendo una red internacional de entidades que comparten un mismo convencimiento: que viajar, comer y encontrarse pueden ser actos de transformación. Traemos ideas, contactos y, sobre todo, ganas de que lo vivido allí germine aquí, en nuestras mesas y en nuestros barrios.Durante años hemos hablado de turismo sostenible: viajar sin dejar huella.
Pero ¿y si la huella fuera precisamente lo que buscamos? ¿Y si cada viaje pudiera sembrar algo: un oficio, un ingreso, una tradición que no se pierde?
Planeterra https://planeterra.org/
G Adventures https://www.gadventures.com/
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